Descubrí que escribir hace bien al alma, que soltar el dolor en pequeños fragmentos,
en palabras sueltas, en frases a veces hechas por otra persona, despeja el corazón.
Encontré más fácil dejarme llevar por el corazón y plasmar los pensamientos en una especie de carta,
porque es mejor que mostrar una cara triste o soportar un semblante de falsedad.
Entendí que muchas cosas que tenía se han ido para no regresar,
pero que en su lugar otras aparecen para suplantar el agujero que deja su partida.
A veces nos hacen creer que el pasado ya ha quedado atrás, que no vale la pena mirarlo. De verdad es tan así?
Lucha por lo que crees que es correcto. Quién te dirá lo que está bien o mal, salvo tú mismo?
Levántate y simplemente siente el viento en tu rostro, siente la fresca brisa de la tarde revolver tus cabellos.
Y sonríe. Sonríe siempre. Que eso también hace bien al alma y al cuerpo.
Deja los miedos atrás y disfruta de la vida, que es corta y está llena de oportunidades.
Deja atrás lo que hace mal y aquello que ha cerrado su círculo. Aprende de tus errores.

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