2 de octubre de 2010



The third day

Ya no comprendo qué sucedió. Creí que podría ser fuerte y soportar la soledad. Sin embargo en la noche recuerdo tu calidez y lágrimas saladas recorren mi rostro escondido entre las sombras de mi habitación. Te extraño, no caben dudas. Necesito una sonrisa tuya para entender que aún piensas en mí, que estaremos bien, que nada malo va a pasar. Hay momentos en que temo lo peor, momentos en los que sólo trato de obligarme a no pensar, a creer en tus palabras y tu amor. Pero nuevamente el temor se apodera de mí. Es que nunca me va a dejar en paz?

Y lo sé: soy tuya, mi corazón te pertenece a tí. Por siempre serás el dueño de él, pase lo que pase en el futuro. Por eso sólo te pido un favor, cuídalo porque es frágil. Reténlo porque no lo quiero de regreso, de nada sirve tenerlo si no te tengo a tí. Y ámalo, ámalo sinceramente sin necesidad de usar falsos halagos ni palabras que embelesen. Solamente deseo amor, no necesito nada más. 

Veo todas las cosas que nos conectan y dejo de entender hacia dónde vamos. Si realmente esto servirá. Deseo con ansias la llegada de tu mensaje, la noticia de que este infierno se terminó. Sólo busco la forma de regresar al paraíso... 

a nuestro mundo paralelo de amor



No hay comentarios:

Publicar un comentario